Prórroga y tiempo añadido: cómo funcionan

27 de agosto de 2026 · 4 min

El fútbol se juega en dos tiempos de 45 minutos, pero casi nunca termina justo en el minuto 90. Entre el 'tiempo añadido' y la 'prórroga', el reloj da mucho más de sí de lo que parece. Aunque suenen parecidos, no son lo mismo. Aquí te explicamos cada uno para que no te pierdas.

El tiempo añadido (o descuento)

Durante un partido se pierde tiempo por muchas razones: lesiones, cambios, celebraciones de gol, revisiones del VAR. Para compensarlo, el árbitro añade unos minutos al final de cada tiempo. Es el llamado tiempo añadido o descuento.

No es un tiempo fijo: el cuarto árbitro muestra un cartel con los minutos mínimos que se jugarán, pero el árbitro principal puede alargarlo un poco más si se sigue perdiendo tiempo. En los últimos años, esos descuentos se han vuelto notablemente más largos para que se juegue de verdad lo que marca el reloj.

La prórroga: cuando hay que desempatar

La prórroga es algo distinto. Se juega solo en partidos de eliminación directa —una final, unas semifinales— cuando el marcador termina empatado y hace falta un ganador. Consiste en dos tiempos extra de 15 minutos cada uno, que se juegan completos.

Es decir: en la liga normal no hay prórroga, un empate se queda en empate. La prórroga aparece únicamente cuando el torneo exige que alguien pase de ronda.

Y si sigue el empate: los penaltis

Si después de la prórroga el marcador sigue igualado, se pasa a la tanda de penaltis para decidir al ganador. Es el desenlace más dramático del fútbol: cinco lanzamientos por equipo y, si hace falta, muerte súbita.

En Golazo Scores el marcador en vivo te muestra el minuto real del partido, incluido el tiempo añadido y la prórroga, para que sepas en todo momento cuánto queda de verdad.

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